Importancia de la Administración

Qué es la Administración y por qué es importante

La administración es una rama de las ciencias sociales y a este cuerpo de conocimientos acuden generalmente las empresas para garantizar el uso eficiente de los recursos con los que esta cuenta. Se busca con ella concentrar todos los esfuerzos y el potencial de cada uno de los miembros de un equipo de trabajo en la obtención de los logros. Los errores por una deficiente administración pueden tener graves consecuencias tanto en las organizaciones privadas como en las públicas, así como también en la vida cotidiana de las personas, donde a una escala menor también tiene lugar un ejercicio administrativo.

En el caso de la empresa, la administración es un tema central y hay que tener en cuenta que a mayor tamaño y cantidad de recursos, más importante se vuelve una correcta administración: las empresas más grandes a menudo cuentan con grandes departamentos de administración, buscando satisfacer este requerimiento. La administración es fundamental, entonces, pues imparte efectividad a los esfuerzos humanos, además de ayudar a obtener mejor personal, equipo, materiales y relaciones humanas.

(Administración. Ilustración.)

(Administración. Ilustración.)

Historia de la Administración: Las distintas escuelas

La historia de la administración se remonta a las primeras inquietudes de trabajo conjunto de los hombres en sociedad. En el siglo XIX, después de la Revolución Industrial, comenzó a teorizarse sobre las formas de organizarse en una institución. La primera escuela fue la escuela científica, que se centró en principios generales de índole científica, es decir, pretensiosamente aplicables a cualquier momento y lugar. Entre ellos se incluía, por ejemplo, un principio acerca de la conveniencia de la producción en grandes series, cosa que luego se discutiría.

Aparecieron por aquel entonces los primeros grandes teóricos sobre la administración, entre los que se destacó Henry Ford. Ford propuso la conveniencia de un sistema de integración horizontal y vertical, donde desde la materia prima inicial hasta el producto final, el proceso queda a cargo de la misma unidad productiva. Más hacia la actualidad, otras escuelas de administración pusieron el eje en otras cuestiones, como la escuela del comportamiento humano, que buscó interpretar las cuestiones de motivación de los individuos, o la escuela matemática, que se basa en aportes microeconómicos teóricos para anticipar las decisiones humanas. No es necesario adherir a una escuela en particular, y la mayoría de las empresas hoy en día eligen utilizar nociones derivadas de más de una de estas escuelas para guiar su desarrollo.

Administración de empresas

La administración suele ser ejercida por un administrador, cuya tarea principal consiste en fijar objetivos y administrar los recursos de todo tipo, para lograr los resultados deseados. Entre las habilidades que debe tener un administrador se encuentran los conocimientos técnicos sobre la actividad que viene a administrar y los vinculados con el comportamiento humano (sobre todo a la hora del trabajo en equipo), así como las destrezas organizativas para visualizar a la empresa como un conjunto. Aquí está uno de los componentes claves de la importancia de la administración en una empresa; la universalidad. Con ella, la administración debe conocer cada una de las partes que muchas veces limitan su trabajo: debe tener una capacidad articuladora.

En este sentido es que la administración también es constantemente interdisciplinaria, y hace uso de los procesos derivados de otras ciencias. La administración también debe simplificar el trabajo, debe proporcionar lineamientos para aprovechar los recursos y, por lo tanto, debe ser una fuente constante para lograr aumentos en la productividad.

Administración pública

La otra faceta más importante de la administración es la administración pública, es decir, la que comprende a lo que podría llamarse “el brazo ejecutor del gobierno”: el conjunto de personas que trabajan para poner en práctica las decisiones que los representantes de la sociedad deciden en virtud del ejercicio democrático. Las acciones de los individuos asociados a la administración pública, entonces, tienen efectos directos sobre todos los miembros de la sociedad, y no solamente sobre los de cierto grupo (como podría ocurrir con las empresas).

La cuestión de la administración pública suele generar muchos debates en el seno de toda sociedad, en la medida que se espera que los funcionarios públicos velen por el “bienestar general”, pero en ningún lugar aparece estipulado qué significa ese bienestar general. A diferencia de las empresas privadas, donde las metas son claras y apuntan a maximizar el beneficio, aquí puede no haber un consenso tan claro entre los ciudadanos sobre qué esperan de los miembros de la administración pública, habitualmente designados como “funcionarios”. Suele debatirse arduamente sobre las formas más adecuadas de acceder a los puestos púbicos administrativos, y en casi todos los países hay cierta desconfianza sobre los modos en los que los individuos acceden a estas posiciones.

La administración pública debería velar por el resguardo del patrimonio del Estado y su acercamiento a las necesidades de la sociedad, evitando todo tipo de corrupción que pueda ir en detrimento de esta obligación civil que adquiere así el funcionario.

Administración hogareña

Existe una categoría de administración respecto de la cual se hacen menos disquisiciones teóricas, pero que no es menos importante, puesto que impacta de modo decisivo en la vida cotidiana de todoindividuo: la administración individual o del hogar, con las decisiones que tomamos a diario. Por un lado, hay que tener en cuenta que se deben administrar recursos a menudo escasos, lo que impone ciertas limitaciones al presupuesto. Por otro lado, suele haber objetivos más allá de la eficiencia económica, y esto lo acerca más a la administración pública que a la de la empresa privada.

Si bien los riesgos y las presiones suelen ser menores comparados con los otros dos casos, la responsabilidad es mayor dado que no resulta distribuible: los desaciertos en las decisiones impactan directamente en los miembros de esa familia. Las decisiones sobre compras de inmuebles, las decisiones sobre créditos o inversiones suelen ser las más riesgosas en la administración individual o familiar, y no existe una “receta” o “fórmula” para no equivocarse, aunque la experiencia de vida es un capital que no debe desaprovecharse.

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