Importancia del ATP

¿Qué es el ATP?

Dentro de las más variadas acepciones que la sigla ATP puede tener, se encuentra el Adenosin Trifosfato, componente químico del organismo humano, que tiene una particular inferencia en el ciclo vital y el funcionamiento de cada célula del cuerpo.

De hecho, su descubrimiento se produjo alrededor del año 1930, extrayéndola de un musculo humano. De esta forma cuando hablamos de ATP en el siguiente artículo, estamos haciendo referencia a una unidad química llamada nucleótido, que se encuentra formada por una ribosa, una adenina, como base nitrogenada, y tres restos de fosfato inorgánico.

Ahora bien, ¿Qué significa esto para quienes no tenemos un conocimiento muy elevado en el terreno de la química? El ATP es una unidad fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, dado que se trata de la principal fuente de energía celular.

La función del Adenosin Trisfofato

El Adenosin Trisfofato, funciona como medio de transporte y de almacenamiento de la energía para las células. Es así que su importancia está principalmente ligada a la posibilidad que su existencia genera de que se puedan realizar algunos trabajos mecánicos como:

  • Ciclosis
  • División celular
  • Síntesis de proteínas
  • Transmisión de la mayoría de las señales nerviosas
  • Movimiento muscular

Es decir, que sin la existencia del ATP básicamente sería imposible la realización de cualquier movimiento motriz (o muscular), y por ende de cualquier tarea. Inclusive, resulta importante aclarar que por ejemplo es el ATP el que permite entre otras cosas la circulación sanguínea, dado que el corazón es un músculo y que por ello requiere necesariamente del ATP para poder funcionar y bombear la sangre transportándola a todo el organismo.

Del mismo modo, tratándose de un componente fundamental para la transmisión de señales nerviosas, sin la presencia del mismo resultaría imposible pensar o recordar por ejemplo, dado que no podría darse la sinapsis neuronal necesaria para que dichos procesos tengan lugar.

Cabe destacar que el ATP se genera, entre otras formas, por medio del proceso respiratorio y el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono; y a raíz de la síntesis de los alimentos ingeridos por el ser humano. Así podemos concluir que una buena alimentación va a permitirnos obtener la dosis necesaria de ATP para poder cumplir con nuestra rutina y todas las tareas que esta implique.

Por último, resulta importante destacar que no es solo en los seres humanos donde puede hallarse esta partícula, sino que también existe en las plantas; siendo su principal fuente de energía también y obteniéndose primordialmente del proceso de fotosíntesis.

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